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Reny Ottolina, 15 de Abril de 1964. Foto: Archivo
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Internacionales
Cocaleros cierran ruta clave de Bolivia para pedir renuncia de gobernador

Cocaleros afines al presidente izquierdista Evo Morales cortaron este martes la principal ruta de Bolivia para exigir la renuncia del gobernador derechista del departamento de Cochabamba, escenario la víspera de violentos choques que dejaron 30 heridos y el Palacio de la Gobernación en llamas.

Las carreteras que comunican Cochabamba (centro) con el este y oeste bolivianos fueron cortadas por grupos de cocaleros enfurecidos que reclaman la cabeza del gobernador opositor Manfred Reyes Villa, electo en las urnas hace un año y favorable a la implantación de un régimen de autonomías en Bolivia.

Entre otras vías, los cultivadores se apoderaron de varios tramos de la principal carretera del país, a la altura del cocalero Chapare, que cruza de este a oeste la nación. Por ella circula el grueso del comercio del país.

Este bloqueo tuvo lugar un día después de que policías, supuestamente leales a Reyes Villa, y campesinos opuestos al gobernador opositor libraran duros choques que se saldaron con 30 heridos y 20 detenidos en la Plaza de Armas.

En un desborde de la violencia, los manifestantes quemaron parte de la antigua casona de la Gobernación, que salvó a duras penas el cuerpo de Bomberos.

Pese a las presiones que piden su renuncia por sus supuestos vínculos con el movimiento autonomista suscrito por los gobernadores de cuatro departamentos del país -Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija-, Reyes Villa se niega a dimitir. "Más bien estoy construyendo con mi actitud la democracia", justifica.

El gobierno de Morales envió al viceministro de Descentralización, Fabián Yaksic, a pacificar la zona.

Las gestiones de Yaksic, que negociaba con Reyes Villa una solución al conflicto que amenaza con degenerar en cualquier momento, están encaminadas a encontrar un acuerdo "por la vía del diálogo", anunció el vocero presidencial Alex Contreras.

Bajo una frágil paz, la Plaza de Armas de Cochabamba permanecía este martes tomada por miles de campesinos y habitantes locales, que discutían a voces con simpatizantes de Reyes Villa.

La creciente agitación se palpaba sobre todo frente al incendiado Palacio de la Gobernación, que se alza en uno de los costados de la Plaza, de donde Reyes Villa logró escapar el lunes cuando la policía reprimió con gases lacrimógenos y balines una manifestación, desatando la furia de los presentes, que arremetieron contra la vieja casona construida en el siglo XVIII.

Igual tensión se sentía a un par de kilómetros de la Plaza de Armas, en la llamada Plazuela Busch, donde se halla la sede de los cocaleros, atestada por miles de personas en alerta, mostró la televisión.

El político empresarial Comité Pro Santa Cruz, radicalmente opuesto a Morales, denunció una supuesta acción "totalitarista" de Morales en Cochabamba.

Los gobernadores de Santa Cruz, Rubén Costas, de Pando, Leopoldo Fernández, de La Paz, José Luis Paredes, y de Beni, Ernesto Suárez, repudiaron los incidentes, se solidarizaron con Reyes Villa y anunciaron una reunión del Consejo Nacional de Prefectos (gobernadores) en las próximas horas.

"Lamentamos esa barbarie", afirmó Costas, el más firme opositor al mandatario socialista, al tiempo que condenaba la destitución del comandante de la Policía de Cochabamba, Wilge Obleas, apartado de su cargo por, supuestamente, haber ordenado la represión de la manifestación de cocaleros.

El relevo de Obleas, ordenado por la ministra de Gobierno, Alicia Muñoz, fue congelado y el mando policial se mantenía en funciones hasta que "se determine quién ordenó a los uniformados" disparar gases lacrimógenos y balines de goma contra los inconformes, dijo Contreras.

"Ahora con la destitución del comandante policial en Cochabamba, nosotros (los gobernadores) debemos andar con el testamento bajo el brazo", deploró el gobernador de La Paz, José Luis Paredes.

AFP



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